10 cosas que he aprendido este año (2ª parte)

Si no has leído la primera parte, quizás quieras leerla aquí.

6. Las personas tenemos derecho a estar tristes, cansadas o enfadadas.

He aprendido a no siempre responder “Muy bien” cuando me preguntaban qué tal. No es bueno estar triste constantemente pero tampoco es necesario andar por la vida sonriendo constantemente y siendo optimista con todo y tragarnos el mensaje de que siendo optimista todo saldrá bien. Durante los primeros meses tras la muerte de mi padre pasé de pensar que no lo superaría nunca a fingir que ya lo había superado porque sentía que ya tenía que dejar de estar triste. Más de un año y medio después sigo llorando muchos días.

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Gaviota. Brighton

7. No tenemos que decir que sí a todo

He aprendido a expresar mis sentimientos, decir “no” o quejarme en momentos importantes. En los 29 años anteriores esto no ocurría muy a menudo. De hecho he sido un poco quejica para aspectos sin importancia pero me costaba quejarme de otros aspectos verdaderamente relevantes y he acabado haciendo muchas cosas sólo por satisfacer a los demás. En el trabajo hace tiempo que aprendí a decir que no a algunas cosas (sobre todo porque el tiempo es limitado y decir que no se convertía en una necesidad). En lo personal, el miedo a decepcionar o molestar me ha llevado a no poner límites a algunas situaciones.

8. Nunca es tarde para cambiar.

Cuando decidí dejar mi trabajo me pregunté, cuando muera, ¿lo haré haciendo lo que me gusta o siendo feliz? He dudado mucho porque se supone que, en lo profesional, con 30 años deberías tener claro dónde te ves en 5 años y deberías llevar años trabajando en esa dirección. Ante la opción de seguir en el camino en el que estaba y seguir fingiendo que ese camino era mi elección, preferí la opción de dejar mi trabajo para cambiar de rumbo si era necesario. En mi caso el problema no era que hiciese cosas que me desagradaran, era que simplemente me había dado cuenta de que nunca había escogido. Escoger tarde puede ser mejor que no escoger y al final tampoco me veo haciendo cosas tan diferentes a las que hacía (si hubiese decidido ser médico o doctora en cuántica física igual no diría esto)

9. Es imposible gustar a todo el mundo.

Hagas lo que hagas, seas como seas, siempre va a haber personas a las que no le parezca bien o simplemente no sientan afinidad con lo que haces o cómo eres. Ni las personas más carismáticas caen bien a todo el mundo. Aceptar esto ha sido fundamental para comenzar a ser yo misma y mostrarme como soy. De manera inconsciente, durante años he tratado de gustar, he tratado de no lastimar y he tratado de ser la persona que algunas personas esperaban que fuera (o la persona que creía que esperaban que fuera). Me he sentido culpable y frustrada si no era así. A base de ser en función de otros, uno deja de ser lo que es. Uno deja de ser. Pueden gustarnos unas u otras personas pero a nadie le gusta un maniquí.

10. Si no te quieres, muy pocos te van a querer.

Este ha sido quizás uno de los mayores aprendizajes para mí y es uno de los motivos por los que me di cuenta de que quería cambiar. Entendía este concepto pero no lo comprendía o no me sentía identificada hasta que un día pensé que quizás era lo que me pasaba. Durante mucho tiempo he esperado ser escogida. A que me escogieran amigos, trabajos o amores. Este año he aprendido que en muchos de esos casos, yo no me había planteado si yo podía escoger. Si no te escoges a ti mismo, si no sientes que vales lo suficiente como para tener derecho a escoger, entonces es difícil que alguien te escoja (alguien que vaya a quererte bien). 

Son todos aprendizajes personales, compartiré otros más “profesionales”, pero será a la vuelta de las vacaciones. Mientras tanto, feliz verano a todos y hasta la vuelta 🙂

Laura.

10 cosas que he aprendido este año (1ª parte)

Un inciso antes de empezar:

El mes de julio ha pasado como un suspiro: la semana pasada acabé (por fin) el master, por las tardes he estado ocupada en un curso de diseño UX en el centro de Madrid y el calor me ha frito un poco el cerebro. Sólo conseguía estar delante del ordenador para trabajar en el proyecto del master en algún lugar que no fuera mi casa, así que Starbucks casi me convierte en socia de honor y he abandonado bastante el blog.

Pronto me iré de vacaciones y retomaré el blog a la vuelta con un nuevo nombre, Momento Sabático, y algunos cambios que tengo en mente y que haré poco a poco.

 

Casi sin darme cuenta, ha pasado un año desde que dejé mi trabajo para emprender este viaje personal. En ese momento tenía algunos objetivos claros sobre lo que quería cambiar, pero desde luego no me imaginaba dónde ni cómo estaría en este momento.

Aunque hago balances conmigo misma muy a menudo, el cliché de haber pasado un año y estar a punto de irme de vacaciones me han empujado a hacer “el balance de los balances”.

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Brighton Pier

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Cómo puede ayudarnos escribir un blog

Desde que empecé a escribir este blog, algunas personas me han dicho que les resulta inspirador o se sienten identificados con muchas situaciones. Son comentarios que me ayudan a seguir escribiendo porque el fin de un blog creo que debería ser sobre todo el de compartir.

Hace tiempo pensé en escribir un blog porque me ayudaría a posicionarme como experta o a obtener visibilidad al buscar trabajo. Lo cierto es que ninguno de esos motivos fueron lo suficientemente fuertes como para comenzar a escribir.

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La parte buena de perder a alguien

Perder a alguien tiene sobre todo partes malas, no nos engañemos. Para no traicionar al título, esas las dejaré para otro día.

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Playa de Tonel en Sagres, Portugal

Para bien o para mal, cuando alguien cercano a ti muere antes de lo que esperabas, eres más consciente de que tú también puedes morir cualquier día.  Por eso, la muerte de mi padre me llevó a hacerme una serie de preguntas que voy a resumir en una y que te invito a hacerte a ti también:

Si fuese a morir mañana ¿estaría satisfecho con la vida que he tenido?

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