Tres mentiras del cáncer

Uno sabe que se va a morir algún día pero no sabe muy bien cuándo. Si nos preguntan cuándo creemos que vamos a morir, la respuesta lógica sería que no lo sabemos. Sin embargo, por eso de la esperanza de vida en España o qué se yo, uno espera que su vida vaya a seguir el ciclo de vida humano. Ese que consiste en nacer, trabajar, casarse, tener hijos (si no te casas ni tienes hijos eres un ser humano incompleto) y por último jubilarse y morirse.

Tiger-leaping-gorge-Yunnan

Supongo que yo pensaba que mi padre se moriría, no sé, a los 80 o 90 años por lo menos, pero lo cierto es que no pudo jubilarse antes de morir.

Un día te dicen que tu padre tiene cáncer. Un poco después, que está en estadio “X” y un poco después, que no encuentran ningún tumor.

Tú que eres una ratoncilla de la biblioteca virtual que es Google y una investigadora nata, investigas y lees que la esperanza de sobrevivir más de unos pocos años es del 5% y entonces sabes que tu padre se va a morir (pronto).

Y se casa una de tus mejores amigas y sabes que nunca bailarás con él en tu boda y que, si tienes hijos (como un ser humano completo), nunca conocerán a su abuelo.

Y cuando la gente te dice lo que se supone que uno tiene que decir (“seguro que sale adelante” o  “ahora hay muchos avances”), les miras y piensas:  “Se va a morir pronto”. Y aunque digas “me temo que le queda poco tiempo” y ellos intenten animarte y te digan “sé optimista”, sabes que, cuando dices que eres realista y no pesimista, estás siendo realista de verdad.

Después te dicen “intenta aprovechar al máximo el tiempo que te queda con él” y piensas que puedes estar a su lado pero hay muy poco que aprovechar. No voy a describir la experiencia que es vivir con una persona con cáncer en un estado avanzado. En cualquier caso, por si alguien acaba de volver de Hollywood, no es como la película “Quédate a mi lado” y uno no tiene ganas de cantar “Ain’t no mountain high enough”.

Entiendo que las personas tratamos de mantenernos optimistas y que la ilusión y el apoyo de las personas cercanas son muy importantes, pero esas fueron dos grandes mentiras que descubrí en esos momentos: “se va a recuperar” y “aprovecha el tiempo”.

Hoy me gustaría añadir una tercera mentira: la de “la batalla”. Se ha puesto muy de moda hablar de la “batalla contra el cáncer” (así sin apellido a veces) y de lo importante que es el optimismo de quienes “luchan”. Me parece muy bien hablar de ganadores de la batalla para hablar de quienes han superado el cáncer del tipo que sea, pero me da la impresión de que algunas personas todavía no se ha dado cuenta de que curarse no depende de uno mismo y de que hay personas que mueren aunque hayan luchado y eso no las convierte en perdedores.

Por último, para quien necesite contexto aunque sea al final de esta entrada, quiero aclarar que a mi padre le diagnosticaron cáncer en un estadio bastante avanzado y sin saber cuál era el origen (el tipo de cancer para que nos entendamos). Hay distintos tipos de cáncer en distintos estadios y con este texto espero no alarmar a nadie. Como siempre, cuento mi experiencia personal y no soy médico ni psicóloga ni gurú ni druida.

Laura

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