La parte buena de perder a alguien

Perder a alguien tiene sobre todo partes malas, no nos engañemos. Para no traicionar al título, esas las dejaré para otro día.

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Playa de Tonel en Sagres, Portugal

Para bien o para mal, cuando alguien cercano a ti muere antes de lo que esperabas, eres más consciente de que tú también puedes morir cualquier día.  Por eso, la muerte de mi padre me llevó a hacerme una serie de preguntas que voy a resumir en una y que te invito a hacerte a ti también:

Si fuese a morir mañana ¿estaría satisfecho con la vida que he tenido?

Creo que mi padre era una persona feliz y querida por sus amigos y su familia. Era también bastante bromista y no sé si en broma o no, pero llevaba un tiempo diciendo que “estaba deseando jubilarse”. Supongo que es una frase sin importancia que muchas personas de su edad han pronunciado alguna vez. Sin embargo, es una frase que ha resonado en mi cabeza bastantes veces y que me hizo pensar en esos momentos.

Me di cuenta de que, a veces, nos pasamos media vida esperando que llegue la otra media.  Me di cuenta de que yo llevaba muchos años esperando no sé muy bien qué y de que mi respuesta a la pregunta, a pesar de lo que muchos pudieran pensar, hubiera sido “no, no estoy del todo satisfecha”.

Al responder a la pregunta, puedes haber adoptado dos posturas:

  1. valorar los “logros” que has obtenido (mis estudios, mi trabajo, mis hijos, etc.) y valorar la satisfacción que te producen
  2. valorar la satisfacción que sientes independientemente de las circunstancias

Si evaluamos nuestra vida sólo desde la primera postura y la respuesta es positiva, es posible que deje de serlo cuando cambien las circunstancias.

Si evaluamos nuestra vida desde la primera postura y la respuesta es negativa, podríamos intentar cambiar algunos aspectos sobre los que tenemos control y aun así seguir considerándonos infelices.

Yo hasta entonces siempre habría respondido desde la primera postura. Al morir mi padre, y darme cuenta de que siempre me había sentido insatisfecha, me dije que, si algún día moría, no quería morir así y eso pasaba por cambiar algunas cosas pero sobre todo por aprender a ser feliz a pesar de las circunstancias.

Si hay una parte buena en perder a alguien, es justo la de aprender a disfrutar (un poco más) de la vida.

Por eso, este periodo sabático supone para mí una ruptura con esa fase de inconformismo primermundista. Me dije que era un buen momento para decidir comprender por qué me sentía insatisfecha, aprovechar para hacer lo que había deseado hacer, cambiar lo que tuviera que cambiar y tomar decisiones por mí misma. Después de esto, me he propuesto considerar las circunstancias como una mera una excusa.

 

 

 

Un comentario sobre “La parte buena de perder a alguien

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