No somos lo que hemos estudiado

Últimamente he reflexionado bastante sobre cómo la carrera que uno escogió puede marcarle de por vida. En mi caso, en su día estudié “Administración y dirección de empresas” y todavía llevo colgado el sambenito.

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“Cais da Ribeira” en Oporto

El otro día fui a un notario muy majo que me preguntó qué poner como profesión para mí. La conversación fue algo así:

Él: ¿Cuál es tu profesión?

Yo: Ahora estoy aprendiendo.

Él: Hombre no vamos a poner que eres estudiante. ¿A qué te dedicabas antes?

Yo: Lideraba proyectos de innovación en una consultora. Puede usted poner consultora si quiere

Él: Eso es un poco general, es más bien un puesto. ¿Qué estudiaste?

Yo: Administración y dirección de empresas y después un Master en gestión de empresas internacionales

Él: Bueno pues voy a poner “Economista”

 

Tantos años tratando de huir de “ADE” para que a una le digan que es economista.

Que me pregunten qué estudié es algo que me ha pasado muchas veces.  Si trabajas en innovación posiblemente te haya pasado a ti también. La mayoría de personas saben que hace 10 años no existía la carrera de “Innovación” y entonces intuyen que he tenido que estudiar otra cosa y me preguntan.

En mi caso y el de mi generación y generaciones anteriores, se da la circunstancia de que la digitalización y otros cambios han hecho que surjan nuevos empleos  que no se definen necesariamente por lo que uno estudió.

Si hay personas de más de 25-30 años en esos empleos, posiblemente se han reconvertido de otras profesiones. Algunos gracias a un master o formación específica pero muchos sobre el terreno. Sobre todo porque, cuando existe un master sobre algo nuevo, es porque ya muchas personas han tenido que aprender sobre el terreno para enseñárselo al resto.

Si hoy tienes 40 años y eres abogado o médico o piloto de aviación posiblemente estudiaste Derecho o Medicina o lo que uno estudie para ser piloto. Uno no coge un avión ni un paciente y aprende sobre el terreno.

La etiqueta de lo que has estudiado es comprensible nada más acabar de estudiar. Lo que es una pesadilla es que le caigan a uno según qué etiquetas 20 años después. Por ejemplo:

  • Da igual que no te dediques a la ingeniería y da igual qué ingeniería hayas estudiado, para el mundo vas a ser “ingeniero”
  • Da igual que no seas abogado, si estudiaste Derecho, eres abogado
  • Da igual a qué te dediques dentro de las miles de salidas que tienen estas carreras:
    • si estudiaste ingeniería informática para el mundo eres “informático”
    • si estudiaste ADE (o LADE o GADE como le quiera llamar cada uno) eres “de ADE”. Nótese que ésta no es una etiqueta ni siquiera de profesión sino más bien de pertenencia
  • Si no estudiaste una carrera y llevas 20 años trabajando con personas que sí estudiaron una carrera o eres empresario,  entonces eres “una persona que se ha hecho a sí misma”

No voy a discutir aquí sobre lo malas o buenas que son las etiquetas, creo que tienen su papel para ayudarnos a situarnos en el mundo.  Sin embargo, ya que nos vemos obligados a utilizarlas, o a que las utilicen con nosotros, quizás haya etiquetas mejores que las que se refieren a lo que uno ha estudiado.

 

Si quieres que abra una petición en Change.org para que la RAE invente un calificativo para “los de ADE”, por favor, deja un comentario.

 

 

2 comentarios sobre “No somos lo que hemos estudiado

  1. Eso me ha recordado un poco cuando el otro día en el banco me preguntaron mi oficio, y al contestar que era arquitecto pero estaba temporalmente desempleada pusieran ” Housewife”

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